Cómo terminé metida en la moda de los libros de pintar

No sé si esto le pasa a todo el mundo. Pero la primera vez que escuché que los adultos compraban libros para colorear, no entendía si era algo real. ¿Cuál es la idea, además de armar imágenes coloridas para subir a Instagram?

Dicen que esto relaja…

Una foto publicada por Agustina (@bombadejabon) el

La idea es que colorear nos ayuda a desconectarnos, a relajarnos. Supuestamente alivia el estrés, y estimula la creatividad. Las actividades no demandantes, como colorear, ducharse, o caminar ayudan a la mente a divagar. Y eso, aparentemente, ayuda a resolver problemas de forma creativa y aumenta la productividad.

Si bien todos estos beneficios son supuestos, hay uno que puedo asegurar que es comprobable. La desconexión. Y no, no hablo de una especie de estado zen en el que el mundo desaparece. Hablo de una simple desconexión de las pantallas. Tan simple como eso. Una actividad analógica que requiere toda nuestra atención, pero a su vez no nos da tanta libertad creativa como para abrumarnos. Reconozcámoslo, la hoja en blanco puede ser muy estresante. La multiplicidad de opciones es estresante en todos los órdenes de la vida.

Tengo que reconocer que los hashtags #ColoringBooks y #ColoringForAdults me vendieron un poco la idea. Nada como la promesa de una actividad un poco hipster, un poco infantil y un poco 2.0 para hacerme gastar un poco de dinero —y bastante tiempo—.

En Montevideo no hay demasiadas opciones. Recorrí varias librerías y supermercados y la oferta no superaba los 10 o 12 títulos. Y los precios iban desde los 300 hasta los 1000 pesos.

Al final me decidí por Arte antiestrés: 100 láminas vintage para colorear de la editorial Plaza & Janés. Para ser sincera, lo elegí porque: 1- Era de los más baratos y 2- De los más baratos, era el que tenía dibujos más lindos. Lo compré en Mosca a $320. Un poco menos con el descuento de… algo. La vuelta salió barata. Un requisito fundamental del nuevo hobby era que no requiriera una inversión demasiado significativa, y menos cuando no sabía si iba a valer la pena, o si iba a terminar con un libro lleno de ilustraciones en blanco y negro para siempre.

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Lo primero que noté es que dice “desconecta, relájate, inspírate”, y la verdad es que me suena terrible. La falta de simetría nunca me molesta, pero cuando hay tres palabras con sentidos complementarios, me gusta que trabajen juntas y tengan una morfología similar. Desconéctate suena mejor. ¿O soy yo la única que lo piensa?

El sentido de la frase sería este:
«Amigo/lector/cliente/persona que pagó por este libro: desconéctate de tu estresante vida»
«Amigo/lector/cliente/persona que pagó por este libro: relájate pintando estas ilustraciones»
«Amigo/lector/cliente/persona que pagó por este libro: inspírate con los colores y las formas»

Resumiendo: Desconéctate, relájate, inspírate.

Arte antiestrés

Más allá de esa pequeñez, la portada es preciosa. Te llama la atención cuando lo ves en la librería. El formato de la edición es bastante más pequeño que el de los demás libros de colorear que hay en plaza. Es algo conveniente; transportable y liviano.  Capaz que las ilustraciones más grandes son un atributo positivo en muchos casos, pero que el formato sea menor marca la diferencia entre la concentración y el tedio. Creo que la impaciencia comienza a jugar en contra si la imagen no se termina en relativamente poco tiempo. —o capaz que soy solo yo—.

Intenté pintar con lápices y hacer gradientes hermosos como los que he visto en miles de fotos, pero las fibras siempre van a ser más efectivas, más rápidas y más satisfactorias. —Si estás leyendo esto y pintás con lápices: te admiro—. Todo este proceso me hizo darme cuenta de que hay muchas cosas que me causan ansiedad, muchas más de las que pensaba. Desde las tareas largas y tediosas hasta un lápiz de color con mala pigmentación.

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Igual lo disfruto. No sé si desestresa, aumenta la creatividad, la productividad, la masa encefálica o salva al mundo. Pero sirve para despejarse —o desconectarse—. Es una actividad diferente, colorida, y accesible para cualquiera. Un pasatiempo fácil, por decirlo de alguna manera. Lo mejor de todo es que es combinable. Colorear y mirar tv. Colorear y charlar con un amigo. Colorear y recrearse de cualquier forma que no involucre las manos. Allí está la verdadera relajación. Nos acostumbramos tanto a ser multitarea, que para desconectar el cerebro del todo, hay que hacer dos actividades a la vez como mínimo. ¿O solo soy yo? No, no creo. Debe ser un mal común.

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Las láminas vintage del libro, —su razón de ser, digamos— son geniales. Casi todas aseguran que una vez  pintadas con un mínimo de destreza, tengamos una imagen digna de ser admirada, compartida en las redes sociales o conservada como un recordatorio de lo estresados que estábamos antes de comenzar, y lo bien que eso nos hizo combinar los colores.

pintar-4Colorear para adultos

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2 comentarios

    1. El de las obras de arte moderno estuvo entre las posibilidades, pero al final me decanté por el más económico y portátil como para probar. Estuve bien, porque luego de ese no seguí pintando casi.
      PD: ¡El de gatitos suena ideal!

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