Intimidad – Hanif Kureishi

Título: Intimidad
Autor: Hanif Kureishi
Editorial: Anagrama
Número de páginas: 144
Año de publicación: 2015

El autor de Intimidad tiene una visión peculiar sobre su arte. Cree que la labor del escritor es ser un adversario, una fuente de confrontación. «Nunca deseé ser bueno» dice Kureishi, «No me gusta la bondad particularmente. Prefiero la pasión». Una preferencia que intenta reflejar en sus obras. No sé si veo la pasión en Intimidad; por el contrario, veo vidas pasivas y sin inspiración.

A lo largo de la carrera de Hanif Kureishi, sus amigos y su familia se han quejado de que algunos detalles de sus vidas personales han aparecido en sus obras. Intimidad fue una de las más controversiales en ese sentido. Kureishi dejó a su compañera de vida y madre de sus dos hijos poco tiempo antes de escribirla. No es disparatado conectar un hecho con el otro y pensar que está basado en los pensamientos del propio autor.

El protagonista de esta pequeña novela es Jay, un guionista cuarentón nominado al Óscar que vive en una casa hermosa, con una mujer inteligente y exitosa, y dos hijos a los que quiere mucho. Sin embargo, quiere abandonar todo aquello. La pasión se desvaneció, y el amor fue enterrado entre capas y capas de monotonía y obligaciones conyugales. Decidió irse. Ya no hay lugar para las dificultades y el desencanto que conlleva la vida en pareja. La narración nos guía a través del último día del protagonista en su casa. Un soliloquio de cada uno de sus pensamientos y reflexiones.

Intimidad tiene momentos brillantes desde el punto de vista narrativo. No hay dudas de que Kureishi es un escritor capaz de despertar emociones fuertes cuando se lo propone. No pretendo decir lo contrario, pero siento que en este caso su prosa se vuelve anticuada, parca, y hasta un poco aburrida.

Sé que es un relato crudo de lo que hay en la mente del hombre horas antes de hacer lo que a los ojos de la mayoría es un acto egoísta e imperdonable. Ese estilo responde a la naturaleza del relato, lo entiendo. Sé que son los pensamientos más profundos de un hombre de mediana edad apático y deprimido, también lo entiendo. Pero en alguno de estos puntos se queda corto. Le faltó el equilibrio entre la desidia del personaje y la motivación para el lector.

La sensibilidad no es sinónimo de egocentrismo, pero en este tipo de historias basadas en las reflexiones existenciales de un solo personaje, la línea entre una cosa y otra es muy fina. En este caso, creo que la visión egocentrista surge cuando el protagonista es el único personaje con algo de sustancia. —La palabra clave acá es ALGO.

Falta autocrítica en él y profundidad en el resto. Tiene dos amigos cercanos que lo aconsejan. Víctor dejó a su esposa por una vida de desenfreno juvenil y soledad a partes iguales. Asif vive junto a sus hijos y su esposa, feliz en su mundo de trabajo y monotonía conyugal. Me recuerdan al ángel y al diablo que susurran en el oído de los personajes de dibujos animados. En ningún momento dudan de sus perspectivas y elecciones simplistas.

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Susan —la pareja— es una mujer dedicada a su carrera, ordenada, eficiente y, por supuesto, es fría y distante. Mientras, la amante ocasional es altruista, le gusta divertirse y no tiene más propósito que ese en la vida. ¿O si? No lo sabemos, porque carece de identidad. Lo único que sabemos es que está disponible sexualmente y Susan no, por supuesto.
—Si te estás preguntando en dónde viste antes a estos personajes la respuesta es: En todos lados. Son clichés antiguos como el tiempo, la esposa es frígida y la amante es joven y dispuesta—

Creo que lo que me dejó más desconforme es la falta de progresión y de crecimiento. El protagonista no evoluciona durante ese día, Pero tampoco evoluciona con respecto al pasado que nos muestra cuando recuerda. Para mí al menos, eso es una falencia difícil de superar. Terminé de leerla y sentí que había leído las quejas infundadas de un ser voluble durante 144 páginas. Un ser voluble con el que es muy difícil empatizar, y eso empeora las cosas.

Hay puntos que podrían haber resultado muy interesantes. Como el conflicto que le genera saber que deja a sus hijos. Pero es una idea que apenas está desarrollada. Él lo dice. Incluso creo que lo repite más de una vez, pero no es un conflicto real,  sabe que los va a extrañar pero no duda. No le creí.  Las menciones a sus hijos son tan superficiales que si dijera que no le molesta abandonarlos, sería más creíble.

Podemos ver la historia de Jay como la historia de todos los hombres que hacen esto. Que tratan a su pareja como un decorado con el que ni siquiera se comunican. Que abandonan una vida en la que invierten el mínimo esfuerzo posible en busca de otra vida, con otras mujeres, a las que luego harán pasar por lo mismo. Un protagonista detestable, que como recurso es totalmente válido, pero no está bien logrado.

De verdad quería que me gustara Intimidad —Me condenó la expectativa—. Vi la portada de la Edición Limitada de la editorial Anagrama y pensé que iba a leer el libro de una sola vez. Que me iba a atrapar y no me iba a dejar salir, pero está de más decir que no fue el caso. Me queda pendiente leer algo más de Kureishi para ver si me quito el mal sabor de boca.

Puntuación:
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