The girl before: La reseña

Aunque en español es La chica de antes, me voy a referir a su nombre en inglés, porque afortunadamente pude leerlo en su versión original.

No había escuchado nada sobre esta novela. Fue una compra impulsiva, un libro de esos que ves en el primer estante de la librería y por algún motivo tenés que comprar.
Como podrán ver, las portadas tampoco aportan demasiada información:
La aseveración de que es un “thriller psicológico perfecto” es lo único que promete al ver la portada; y promete bastante.
Hacía mucho tiempo que no leía un libro así. Una historia en la que pudiera perderme fácilmente y no trabajar para captar el mensaje en la prosa —esas obras también pueden ser hermosas, pero perderse en un libro no tiene precio—.
¿De qué trata?
Dos mujeres alquilan la misma casa con unos años de diferencia. Ambas buscan escapar de traumas del pasado, y ven en One Folgate Street el lugar perfecto para hacerlo. Un proyecto inmobiliario, tecnológico y social que ofrece la posibilidad de una vida perfecta.
Emma antes, Jane ahora. Muchas similitudes y una sola oportunidad de que el pasado no se repita.
En lo personal, tuve mis dudas durante las primeras páginas. Por un momento pensé que la historia se iba a tornar demasiado 50 sombras. Esto no es un spoiler… ¿o si? Y aunque por momentos cae un poco en el lugar común del «millonario omnipresente que arregla y desarregla a la mujer a su antojo», no interfiere demasiado con la historia, y definitivamente, la forma en la que está escrito no tiene nada que ver con 50 sombras. O tal vez hacía mucho tiempo que no leía un libro de este tipo y fui más indulgente que de costumbre. Nunca lo sabré
El ritmo de la narración es impecable. La novela salta del pasado de Emma al presente de Jane, y aunque normalmente en narrativa eso puede ser una receta para el desastre, JP Delaney lo maneja perfectamente. Las historias no se confunden en ningún momento, y como está narrado desde el punto de vista de ambas, sus perspectivas se unen para ir descubriendo el misterio. La casa se convierte en un escenario donde los culpables, las víctimas y los hechos cambian cada vez que pasamos de una mujer a otra.
Los cambios se dan de forma natural, y en ningún momento de la historia hay nada que parezca forzado. Lo único que cansa un poco es lo impersonal de la narración. Las protagonistas no tenían un discurso demasiado distintivo, y en los momentos en los que sus historias comienzan a parecerse, una diferenciación discursiva, hubiera sido particularmente beneficiosa. No hay nada más lindo que leer algo narrado por un personaje y reconocer en sus palabras a una persona única e irrepetible.
La doble perspectiva —y la forma en la que está planteada— también genera un impacto visual bastante importante. Con solo dar vuelta la página vemoa los puntos de contacto entre ambas historias. Vamos los patrones repetidos de aquellos que vivieron ambas historias, y vemos que la vida de Emma comienza a mezclarse con la de Jane.  Este impacto visual tiene su máxima expresión en el momento en el que Emma deja de narrar. Ese momento en el que lo que sabíamos que iba a pasar, pasa. La versión narrativa de una línea de tiempo.
Como no hay ningún narrador omnisciente que nos cuente la verdad, los lectores tenemos que conformarnos con las versiones de los personajes. Qué terrible es darnos cuenta de que todos mienten. Pasa en los libros, pasa en la vida. (Y pasa en TNT)

Tal vez te interese...

1 comentario

Dejá una respuesta